• Unidos en Cristo Jesús

    Por Kelvin Castillo - kcsiete@gmail.com

    Se dice y se dice con mucha razón que cada cabeza es un mundo
    Esta claro que nadie es igual al otro y que cada uno tiene su propio parecer, un temperamento, una visión de la vida y un entendimiento de las cosas que no siempre se comparten.

    Todo esto es comprensible; pero hay algo en lo que todos debemos estar completamente de acuerdo, si, cuando se trata del cuerpo de Cristo. La Biblia nos llama a la unidad. Y esto es algo que obviamente tendemos a olvidar.

    1 Corintios 1:10 nos dice:
    "Les ruego, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que hablen todos una misma cosa, y que no haya entre ustedes divisiones, sino que estén perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer".

    PERFECTAMENTE UNIDOS no es una idea idílica, es un mandato que pocos cumplimos. Si pertenecemos el cuerpo de Cristo ha de suponerse que debemos ser un cuerpo perfecto. Así como mis brazos no son independientes, ni mis pies, ni mi boca, ni mis oídos, ni mis ojos, sino que todos son uno en mi, pues todos ellos dependen de lo que ordene mi cabeza. Así todos nosotros somos UNO EN JESÚS quien es nuestra cabeza.
    Cuando venimos a Cristo dejamos el YO y pertenecemos a Él y ya no importa quien sea yo pues todos somos iguales y nos hacemos uno.

    Gálatas 3:28 nos dice:
    "Ya no hay judíos ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús".

    Los jóvenes, debemos despojarnos de la desunión que existe hoy en las congregaciones y en las denominaciones entendiendo que somos uno en Jesús. Si no hay unión tampoco podremos combatir eficazmente al enemigo, sino que separados iremos cayendo irremediablemente y ponemos en riesgo la fe del evangelio.

    Filipenses 1:27 nos dice:
    "Solamente que se comporten como es digno del evangelio de Cristo, para que sea que o vaya a verlos o que este ausente, oiga de ustedes que están firmes en un miso espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio".

    La conclusión de todo esto es que en la unión esta la fuerza y no hay un solo ejercito que gane la batalla si cada soldado actúa por su cuenta.

    Oración:
    Señor, hazme entender que somos un solo cuerpo y que tu eres nuestra cabeza; que en nuestros corazones arda la llama de la unidad para poder combatir de manera efectiva la batalla de la fe.



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